En el aula de 3 años seguimos descubriendo el mundo a través del juego, el movimiento y la música. Esta semana hemos trabajado los conceptos rápido y lento mediante dos actividades musicales muy divertidas que han encantado a los niños y niñas.
La música es una herramienta fantástica para favorecer el desarrollo del ritmo, la atención, la coordinación y la expresión corporal, por eso la hemos utilizado como hilo conductor de nuestras propuestas.
Actividad 1: Nos movemos al ritmo del pandero
Para comenzar, nos sentamos en la asamblea y presentamos el pandero. Primero lo exploramos y escuchamos su sonido.
Después empezó el juego:
- Cuando el pandero sonaba rápido, los niños y niñas se movían rápido por el aula: caminaban, corrían suave o saltaban.
- Cuando el pandero sonaba lento, se movían despacio, como si fueran tortugas o caminando en cámara lenta.
Esta actividad les ayudó a identificar el ritmo a través del cuerpo, a controlar el movimiento y a prestar mucha atención al sonido.
Actividad 2: Pintamos la música
En la segunda propuesta, llevamos la música al papel. Cada niño tenía una hoja y ceras de colores.
Al escuchar música rápida, pintaban con trazos rápidos y enérgicos.
Cuando la música era lenta, pintaban despacio, con movimientos suaves y tranquilos.
No buscábamos un resultado concreto, sino que expresaran lo que sentían al escuchar la música. Fue precioso observar cómo cada uno interpretaba el ritmo a su manera.
¿Qué hemos aprendido?
A través de estas actividades hemos trabajado:
Los conceptos rápido y lento
La atención y la escucha activa
La coordinación motora
La expresión corporal y artística
El disfrute de la música como forma de aprendizaje
Sin duda, una experiencia muy enriquecedora que repetiremos con otros ritmos y sonidos.
¡Aprender jugando siempre es mejor!